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La mosca del olivo en septiembre: qué hay que tener en cuenta

La mosca del olivo en septiembre: qué hay que tener en cuenta
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Desde SCA San Juan Villargordo queremos recordar a nuestros socios la importancia de prestar especial atención durante estas semanas a la posible presencia de mosca del olivo en sus parcelas.

Con la llegada de septiembre, el descenso de las temperaturas y unas condiciones ambientales más suaves pueden favorecer de nuevo la actividad de la mosca del olivo (Bactrocera oleae). Por ello, recomendamos intensificar la vigilancia del fruto, revisar la evolución de las picadas y atender al seguimiento de las capturas en trampas.

Detectar a tiempo un aumento de la incidencia permite tomar decisiones más ajustadas y evitar daños que puedan afectar tanto a la cantidad de aceituna que llegue a la almazara como a su estado sanitario y, posteriormente, a la calidad del AOVE.

En este artículo repasamos qué conviene vigilar durante estas semanas, cómo detectar su presencia y qué aspectos deben tenerse en cuenta antes de valorar cualquier intervención.

¿Por qué debemos aumentar la vigilancia en septiembre?

Durante los meses más calurosos del verano, el calor extremo puede dificultar el desarrollo de la mosca del olivo, especialmente en sus primeras fases.

Sin embargo, cuando el ambiente comienza a suavizarse y aumenta la humedad, las condiciones pueden resultar favorables para su actividad. Esto puede traducirse en un incremento de las poblaciones adultas y en la aparición de nuevas picadas sobre la aceituna.

¿Qué daños puede causar?

La larva se desarrolla dentro del fruto y se alimenta de su pulpa, por lo que puede provocar deterioro, pérdida de peso y caída prematura de la aceituna.

Además, los daños producidos favorecen procesos de degradación que pueden influir negativamente en el aceite obtenido posteriormente.

Vigilar esta plaga no solo ayuda a proteger la cantidad de cosecha que llegará a la almazara, sino que permite conservar en mejores condiciones la materia prima con la que se elaborará el AOVE.

¿Cómo detectar su presencia?

Uno de los métodos más habituales consiste en observar las poblaciones adultas mediante trampas. A ello se suma el muestreo directo de las aceitunas para comprobar si existen picadas y valorar su evolución.

No todas las marcas visibles indican si existe o no una larva en su interior. Además, la situación es distinta en fincas próximas, por lo que cada parcela debe analizarse individualmente.

La Guía de Gestión Integrada de Plagas del olivar contempla precisamente la combinación de capturas de adultos y muestreos del fruto para valorar el riesgo y determinar cuándo es necesario intervenir.

¿Cuándo es necesario intervenir?

El control debe adaptarse a la situación real de cada olivar. Antes de intervenir, es importante comprobar el nivel de presencia de la mosca y los daños observados en el fruto.

Cuando sea necesario actuar, pueden emplearse medidas dirigidas a reducir la población adulta y evitar nuevas puestas. Si se utilizan productos fitosanitarios, deben emplearse únicamente aquellos autorizados para el olivar y para esta plaga, respetando las condiciones de aplicación y los plazos de seguridad antes de la recolección.

Además, es fundamental realizar un seguimiento periódico de la evolución de la plaga y atender a las indicaciones de los técnicos agrícolas.

¿Qué conviene vigilar durante estas semanas?

En septiembre es importante realizar un seguimiento periódico del olivar, ya que la situación puede variar de una parcela a otra. Algunos de los principales aspectos que conviene observar son:

La evolución de las capturas en trampas, que permite conocer la presencia y actividad de adultos.
La aparición de nuevas picadas en el fruto, especialmente si empiezan a aumentar de forma progresiva.
El estado de la aceituna, comprobando posibles daños, deterioro o caída prematura.
Las diferencias entre parcelas, ya que la incidencia de la plaga puede variar según la ubicación, las condiciones ambientales o el estado del fruto.
Las indicaciones de los técnicos agrícolas, que permiten interpretar la evolución de la plaga y valorar si es necesario tomar medidas.

La observación continuada es clave para detectar cambios a tiempo y tomar decisiones ajustadas a la situación real de cada olivar.

Cuidar el fruto también es cuidar el futuro AOVE

La calidad del AOVE empieza mucho antes de que la aceituna entre a la almazara. El estado sanitario del fruto influye directamente en el resultado final del aceite, puesto que una elevada incidencia de la mosca puede deteriorar la pulpa y favorecer procesos que repercutan en parámetros como la acidez.

Cuidar el fruto en el campo es también una forma de cuidar el AOVE que se elaborará después. Ante cualquier duda sobre la evolución de la plaga en vuestra parcela o sobre la necesidad de intervenir, recomendamos consultar con técnicos agrícolas especializados.

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